Tener piel grasa puede ser un desafío constante, pero con la rutina adecuada puedes equilibrar la producción de sebo y mantener tu rostro saludable y limpio sin resecarlo.
1. Limpieza Doble al Final del Día
Comienza con un limpiador base aceite para retirar impurezas solubles en grasa y maquillaje, seguido de un limpiador espumoso en base agua para remover el sudor y la suciedad celular.
2. Exfoliación Suave y Controlada
Utiliza exfoliantes químicos con Ácido Salicílico (BHA) de 1 a 2 veces por semana para penetrar los poros y remover el exceso de grasa acumulada.
3. Hidratación Ligera en Textura Gel
¡La piel grasa también necesita hidratación! Si no la hidratas, tu piel producirá aún más sebo para compensar. Usa un gel hidratante ligero libre de aceites y de rápida absorción.